| La mirada cubana de Julio Larramendi |
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Julio Larramendi, fotógrafo de largo aliento, que partió en el oficio del interés por captar la naturaleza y derivó hacia un espectro mucho más amplio que tiende a fijar rostros y paisajes humanos, acaba de inaugurar su más reciente exposición en la galería que con su nombre promueve el arte fotográfico en el hostal Conde de Villanueva, en La Habana Vieja.
Pareciera pretencioso el título de la muestra, La cubanía , pero un repaso a las imágenes nos permite afirmar que si bien no agota el tema de la identidad nacional, al menos Larramendi ausculta algunas de sus claves fundamentales en términos visuales.
El artista hizo explícita su propuesta al decir: "La hospitalidad y la generosidad, la sensualidad y la picardía de hombres y mujeres, el amor por la música y el baile, el choteo y la alegría de vivir, la capacidad de resistencia y adaptación, la explosividad y la rebeldía, son características afianzadas en el decursar de los años que propician esa forma muy peculiar de actuación".
Lo que a Larramendi le interesa son, precisamente, los actos. No son fotos posadas, sino un registro sensible e íntimo de atmósferas citadinas y gestos psicosociales perceptibles, captados con limpieza, con un ánimo reporteril que al concatenarse en la exposición se nos revela como un muy sincero ensayo fotográfico.
Ha sido difícil evitar tópicos -cada vez más recurrentes, con buena o mala intención, en las miradas ajenas sobre nuestra realidad. En este caso, Larramendi se compromete desde muy dentro de su sensibilidad y su propia identidad.
Virginia Alberdi Benítez
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